La corriente eléctrica no es otra cosa que la circulación de cargas o electrones a través de un circuito eléctrico cerrado, que se mueven siempre del polo negativo al polo positivo de la fuente de suministro de fuerza electromotriz (FEM). 
Históricamente, se definió como un flujo de cargas positivas y se fijó el sentido convencional de circulación de la corriente como un flujo de cargas desde el polo positivo al negativo. Sin embargo, posteriormente se observó, gracias al efecto Hall, que en los metales los portadores de carga son electrones, con carga negativa, y se desplazan en sentido contrario al convencional.A partir de la corriente eléctrica se definen dos magnitudes: la intensidad y la densidad de corriente. El valor de la intensidad de corriente que atraviesa un circuito es determinante para calcular la sección de los elementos conductores del mismo.
Densidad de la corriente eléctrica
La densidad de corriente, expresada con la letra J, es la corriente media por unidad de área (sección) del conductor, es decir, suponiendo una distribución uniforme de la corriente eléctrica:
J=I/S
En cuanto a sus unidades, J se mide en A/m2 pero es frecuente expresarlo en A/mm2 ya que al tratarse de la sección de un conductor, es más manejable realizar la medición en mm2.
En la corriente eléctrica de un cable de cobre, los portadores de cargas lo forman los electrones móviles y los iones de cobre cargados positivamente, están esencialmente estacionarios en las redes del metal. Sin embargo en el estudio de los circuitos eléctricos se usa normalmente la corriente convencional, en la que se considera que son las cargas positivas las que se están moviendo. El debate continua acerca de esta práctica, pero la naturaleza física de los portadores de carga en el cobre es bastante sencilla.
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